jueves, 17 de septiembre de 2009
miércoles, 8 de julio de 2009
AJEDREZ
I
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jorge Luis Borges, 1960
viernes, 12 de junio de 2009
martes, 19 de mayo de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
Campanas
La verdad no será
el final de ningún camino
sino principio y fin.
La verdad es ahora:
sin vericuetos
el corazón fresco y pleno
de juventud y alegria, en un instante único.
Percibe entonces las alegres
campanadas de tu orazón.
Campanadas de júbilo que
anuncian el único camino.
Escrito por: Iascha (Jacobo)
el final de ningún camino
sino principio y fin.
La verdad es ahora:
sin vericuetos
el corazón fresco y pleno
de juventud y alegria, en un instante único.
Percibe entonces las alegres
campanadas de tu orazón.
Campanadas de júbilo que
anuncian el único camino.
Escrito por: Iascha (Jacobo)
sábado, 28 de febrero de 2009
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